No todas las personas generan ingresos de la misma forma, y por ello los antecedentes requeridos varían según la situación laboral del postulante. Esta diferenciación permite una evaluación más justa y ajustada a la realidad de cada caso.
Si eres trabajador dependiente
Se solicita documentación que permita verificar identidad, estabilidad laboral e ingresos efectivos. Habitualmente incluye cédula de identidad, contrato de trabajo, liquidaciones de sueldo recientes, certificados previsionales y, en caso de remuneraciones variables, un historial más amplio que refleje ingresos reales y sostenidos.
Si eres trabajador independiente
En este caso, el foco está en demostrar continuidad y consistencia de ingresos. Se solicitan boletas de honorarios, declaraciones mensuales de impuestos, declaraciones anuales de renta y antecedentes tributarios que permitan evaluar la capacidad de asumir el arriendo en el tiempo.
Si postula una empresa
Cuando el arrendatario es una persona jurídica, se revisa la existencia legal de la sociedad, la representación del firmante y el cumplimiento tributario reciente. Esto asegura que quien suscribe el contrato cuenta con las facultades y la solvencia necesarias.
En todos los casos, el objetivo es el mismo: confirmar que los ingresos líquidos sean suficientes, generalmente equivalentes a tres o cuatro veces el valor del arriendo, como criterio prudente y ampliamente utilizado en el mercado.